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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Disipado


Arrinconando recuerdos

mi cabeza me lleva a inhalar

fragancia de claveles

aroma de jazmines

esencia de violetas

que perfumaron y emanaron

los cuerpos sudorosos

Y  mezclaron vapores

a  loción trasnochada,

néctar destilado

y astillas de sándalo

Sahumerio impregnado

que clavamos

a las sábanas

cuando abrazamos la piel.
 
 

 

 

martes, 27 de noviembre de 2012

Andén




Parada en el andén de tu amorosa excursión, mi impulso es subir a este tren y colmar los vagones de arrebato y efervescencia, para ser la poseedora de todos los pasajes…

En cada estación y con adorado frenesí besa cada paisaje de mi loca geografía, y en cada ramal busca colmar mi fiebre con avidez, calor, deseo y pretensión…

En cada curva y recodo descubre la delirante furia de la impaciencia y que seas mi viajero en esta fantasía de intensas odiseas…

Te pido un recorrido pausado y colmado de escalas, por esta travesía de apetitos y  provocaciones, alucinando en los roces de cada quimera, que seremos los felices pasajeros del éxtasis de esta aventura cegada de fanatismo…

Como vagabundos de este despropósito te apuesto una seducida fortuna y deja que tus rieles nos guíen como inexpertos viajeros del entusiasmo, para reposar en mis plácidos y complacientes durmientes…

Arribando a la última estación, contemplemos la soñolienta emoción del placer de viajar por el cósmico de nuestros espejismos…

Qué de este tren no desciendo jamás, porque así lo pediste, ser tu pasajera más importante…

A Ram

lunes, 26 de noviembre de 2012

Intimidad


Eres soez, procaz, sencilla, cínica y doble.

Hurtas mis ruegos y eres solo mía.

Eres mi aplomo además de aguerrida y belicosa.

Envuelves mis sentidos y me alientas a estar de tu parte.

Te resbalas por debajo de mi piel, te afianzas en cada rincón y en cada vericueto.

Me avergüenzas.

Me intimidas.

Me haces tuya.

Me culpas.

Me escondes.

Me hablas groseramente.

Pero eres mi intimidad

Penetras mi mente y te entrometes en mi sexo.

Eres solo mía y a veces eres de a dos.

Te quiero despedir y te quiero acoger, pero ya fluyes por mi sangre.

Estás en mi razón y en mi ética, y te odio por eso.

Te guardo como secreto de estado y aunque a veces quisiera publicarte en el peor pasquín.

 

 

 

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Rojo contra fama




De a poco ella iba bebiendo la falsa medicina que hacía grietas y despedazaba sus entrañas… en cada inhalación ella ignoraba que el diabólico bálsamo entraba a su sangre desafiando a la señora muerte a dar su magistral golpe final.

Aquél fantoche, era quién de a gotas proporcionaba la pócima, antídoto de diosa, con la que encandilaba sus ideas y le construía castillos en el aire. Profesional avanzado de la palabra y de la actuación, era su amo en esta excitación.

Él sabía entretener a su infantil público, haciendo mover a esta marioneta de piel suave, de pechos pequeños, de mirada brillante y de afanes de aún jugar a las escondidas. Y que de tanto creerse el cuento intentaba disfrazarse de mujer sensual, y más, sentirse apetecida.

Cada vez que traspasaba la puerta, ella, con muy poca ropa y que además no era la adecuada a su edad, lo esperaba recostada en la cama del hotel de turno.

Esto incitaba al cobarde varón a gritarle  con los ojos inyectados de lujuria:


ríe y gime,

solloza y canta,

salta y danza,

besa y lame,

suspira y exhala,

arrincona y olvida,

odia y acaricia

ambiciona y consume


Y la lista era larga y cruel, pero a sus trece años nadie la había instruido cómo distanciar, esto de hacer el amor o de vender sexo, menos si el billete era la encomienda con alas que cada cierto tiempo remitía a los suyos, y su madre inocente recibía sin preguntar la procedencia.


Fue así, que una fría mañana la encontraron tiesa como la madera y fría como el cemento… con sus ojos abiertos, los que ya habían desistido a mirar de manera inocente, y ahora inmutables miraban el campanario de la Iglesia.

De su nariz ya no nacía el vaho que antaño era gracia, cuando  mostraba la magia a sus pequeños hermanos, en las frías mañanas sureñas, donde la lluvia y los kilómetros de camino a la escuela eran un juego lleno de risas.
Fue el satánico veneno que de tanto viajar de afuera hacia adentro, que ahora resultó ser en serio y no en juego, que le notificó a la muerte que hacía tiempo ya espiaba de cerca su vida.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Con tenedor y cuchillo



Son las siete de la tarde, el sol aún brilla que encandila el pensamiento, y la brisa de primavera ya le refrescó la cara, cuando la asomó por la ventana.

Entonces respiró para saber que aún estaba vivo…  y ese soplido lo dejó volando en el pasado, lo trasladó a un lejano y egoísta destierro de llantos ocultos, de lágrimas secadas en el disimulo de no exponer la cara, y de tener en la mirada una profunda  tristeza…

La abundancia de riquezas y buenos propósitos abundan en su corazón, todos hablan de su bondad, pero helo aquí mirando el horizonte, pensando para donde enfila a su huérfano cuerpo, a que parque, y en que banco se sienta para  pasar su brazo por el hombro de su amiga melancolía, a donde lleva el canto de su triste risa y como saborea las ganas de vivir, a donde abraza sus abrazos y donde esconde los besos no recibidos… ésos que atragantan la garganta cuando sólo los quiere escupir, que se le  pegan en el paladar y su lengua no los puede desprender… son muchos… infinitos… le causan nauseas y mucho hastío… pero aún así los traga entre las lágrimas de su deshabitada vida…

A pesar de su llanto también salió a buscar diversión y no se acordó de que él tenía ganas de comerse un sábado con tenedor y cuchillo sentado en la acera donde podría besarla en la boca y mostrar su valeroso orgullo… de meter su nariz en su rubia cabellera y oler su perfume a hembra satisfecha… pero solo son y serán sueños en esta tierra de promesas infundadas

viernes, 9 de noviembre de 2012

En busca del hijo que no ha de venir

Me enredé en los recuerdos que recogí del pelo blanco y las arrugas en mis ojos, cuando escuché la noticia del fallecimiento de Leonardo Fabio.

Y así entre mis dedos apareció la imagen de tus negros ojos, tu pelo de adolescente hippie, tu barba imitando al Che y tus libros debajo del brazo.

Y fue como mi cuerpo sintió los besos dados, en la oscura noche que por testigo sólo teníamos la esquina vacía, tan vacía como en las madrugadas de junio.

Y así te evoco entre los versos que cantabas a mi oído cuando bailábamos apretados las canciones de Fabio…


Eran tiempos de revolución y de cambios, y así eran las reuniones clandestinas de tu partido. Que eran base a nuestros pensamientos y sentir para los que queríamos un cambio, y que Allende fuera presidente después de tres intentos.

Mi inocencia de la vida y mi ignorancia de ella y de muchos otros temas, era inmensa, cosa que tú admirabas y eso te hacía el mejor maestro, algo que llevabas en tu ser y sin contar que a los dieciocho años yo te seguía ciega de amor y admiración.


Me convenciste de ser tu compañera, tu mejor amiga y tu amante, esto último fue lo que a mi cabeza llenó de pájaros y de ideas avanzadas, y de niña pasé a ser mujer de principios claros y libertades ganadas.

Acepté incondicionalmente ser tu mujer. Fuiste dulce y tierno al momento de mostrar mi desnudo cuerpo y regalar lo que me habían enseñado, se entregaba solo con un papel firmado y ante los ojos de dios.

Fui osada y violé las reglas que mis padres me habían repetido, algo que tuvo un costo muy caro… a los meses crecía en mí un hijo, algo que para ti no era novedad. Ya en tu época de estudiante en un país extranjero, habías intentado defender tu derecho a ser padre, algo que la madre del aquel niño y las reglas de su partido truncaron para siempre.

Esto fue la marca que imperó en nuestra relación, quisiste luchar por el nuestro contra todo y todos… pero yo no, el pánico a lo que se venía encima fue más poderoso.

La decepción le quito terreno a la ilusión y tu amor se desvaneció entre llantos y ruegos…

Me acuerdo como cantabas a Fabio y su “Muchacha de abril’’, y me repetías cada frase, así nuestros amigos se enteraban de mi cobardía, que refregabas en mi cara.

Sufrí en silencio el poco apoyo que recibí de mi familia y la tuya. Y un día de diciembre, muy de madrugada, visité a la partera de moda, y el hijo fue a dar, no sé si de comida a sus gatos, que eran muchos, o al basurero envuelto en el periódico del día.

El tiempo ha pasado y los poemas de Fabio se quedaron en mi corazón, haciéndolo latir cada vez que su melodía llega a mi oído…

“Quiero aprender de memoria

con mi boca tu cuerpo

muchacha de abril

y recorrer tus entrañas

en busca del hijo q'e no ha de venir’’


jueves, 8 de noviembre de 2012

Punto seguido


Y la vida se va escribiendo llena de faltas de ortografía, errores gramaticales y con muchas preguntas que nadie responde.

Y para mal de amores, te da por conjugar mal los verbos, dejar espacios donde el silencio se hace protagonista, y entonces mal se entienden tus sentimientos.
 
Y ni hablar de la coma mal estacionada en esa inteligente frase que quieres dejar para el bronce. Y el punto aparte que se viste de disco Pare y que infringe la ley sin ética ninguna.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Cancelación



En el abismo de la vida soltaste mi mano y me dejaste caer a la profundidad del tiempo, que me enredó con lianas de venganza y odio

Aún siento la calidez de tus caricias y el roce de tu cuerpo caliente y atrevido…

No dejo de soñar que alguna vez podrás apear tu silueta del vagón de los recuerdos…

Y volverás a pasear tu mirada por mi cuerpo, como lo hiciste la primera vez que miraste mis hombros y posaste las manos sobre mis pechos…

¿Donde habrás vaciado tu maleta…?

Era poco tu equipaje, acá quedó lo más importante… tu risa, tus canciones, tus suspiros y tus ronquidos pegados a la almohada…

Las paredes de nuestro cuarto me engañan con tu sombra dibujada en ellas, y el perfume de tu cuerpo se ha adherido a mí que ya es parte de mi aroma…

Y la puerta cruje, en las noches de insomnio, esperando que tu llavero y el sonido de tus pasos sigilosos te delaten…

Te olvidaste darme un beso para decir:

¡Hasta Pronto!

Y sacar tu pañuelo para secar mis lágrimas, que ahora la culpa de tu No despedida, la cancelo Yo…