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lunes, 25 de diciembre de 2017

Señor



A este señor experto en cremalleras y botones de blusas de seda, 

que esperan sus adiestrados dedos de seductor incorregible. 

A este,  de palabras y acosos que mojan almas y cuerpos, 


de esclavo de sus propuestas,


de su coraje que es débil como hoja al viento, 

y que mi cuerpo espera con ansias y hambrunas eternas. 


A este señor que ofreció y juró promesas volátiles 

y que no quiere jugar juegos de manos, pero si de villanos. 

Al que en mi cuerpo despertó ansias para hacer siluetas bajo la luna, como la canción 

y que se ha privado de dejar primaveras bajo mi falda, 

y que no quiere mojarse en mis humedales. 

A este señor que invito a dejar su abrigo 

y que venga aquí que hay sitio para dos.

Perdida



De tus errores

y de mi culpa a cuestas

de descuido en descuido

ligeramente

acabamos atrapados


De mi falta

y de las mentiras de amor 

entre lapsus y lapsus

de resbalón en resbalón

de desliz en desliz


Te olvidé


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Eclipse

Cada vez y cuando la ocasión lo permite el dios Sol espera refugiarse detrás de la falda de la diosa Luna.
La cita es cuando el universo regale la posibilidad de que esto ocurra.

A él siempre le emerge una terrible ansiedad, lo atacan los nervios y la inquietud varios días antes.

Como en cada oportunidad, no sabe que susurrarle al oído a esta bella dama, olvida su reluciente y abrasador idioma de galán de planetas y de estrellas. 



Titubea si besar su cuello o quedarse en el suspiro profundo de inhalar todo su perfume, y o simplemente decirle que extraña estas citas y que no sean más seguidas, y o simplemente disfrutar de los minutos que el Cosmo generosamente obsequia, y o apretar su cintura para llevarla dibujada en sus destellos, porque en algunos lugares de la tierra podremos mirarlos  alinearse como un solo astro.

lunes, 16 de octubre de 2017

Arrodillada

Soy una poeta enamorada
escribo de rodillas
buscando misericordia
del furtivo admirador,
y así salgo a la calle
a buscar la palabra adecuada
que sosiegue mi corazón,
la promesa oportuna
que tendrá alas propias.

Y suplicó a la rima 
que indulte mi discordancia,
que ruegue al lector
no castigar mi pobreza
del verso adecuado,
cuando mi estribillo
se esconda

en lo más profundo de su ser.