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sábado, 20 de enero de 2018

Deambular



Silencio, ¿qué oyes?

¿a mis mil pasos,
a mi caminar apresurado,
o a el último suspiro de la tarde?

Detente y presta atención 
entra en mi acostumbrada pesadilla
pero no espantes a mi ángel de la guarda
con tu indiscreto misterio
ni me apartes de la nostalgia 
de mi insomnio a las tres de la madrugada.

Y si me ataca el sonambulismo
déjame deambular por el jardín 
mojar mis pies en el rocío de abril
que así me premio para conversar
con mis muertos.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Señor



A este señor experto en cremalleras y botones de blusas de seda, 

que esperan sus adiestrados dedos de seductor incorregible. 

A este,  de palabras y acosos que mojan almas y cuerpos, 


de esclavo de sus propuestas,


de su coraje que es débil como hoja al viento, 

y que mi cuerpo espera con ansias y hambrunas eternas. 


A este señor que ofreció y juró promesas volátiles 

y que no quiere jugar juegos de manos, pero si de villanos. 

Al que en mi cuerpo despertó ansias para hacer siluetas bajo la luna, como la canción 

y que se ha privado de dejar primaveras bajo mi falda, 

y que no quiere mojarse en mis humedales. 

A este señor que invito a dejar su abrigo 

y que venga aquí que hay sitio para dos.

Perdida



De tus errores

y de mi culpa a cuestas

de descuido en descuido

ligeramente

acabamos atrapados


De mi falta

y de las mentiras de amor 

entre lapsus y lapsus

de resbalón en resbalón

de desliz en desliz


Te olvidé


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Eclipse

Cada vez y cuando la ocasión lo permite el dios Sol espera refugiarse detrás de la falda de la diosa Luna.
La cita es cuando el universo regale la posibilidad de que esto ocurra.

A él siempre le emerge una terrible ansiedad, lo atacan los nervios y la inquietud varios días antes.

Como en cada oportunidad, no sabe que susurrarle al oído a esta bella dama, olvida su reluciente y abrasador idioma de galán de planetas y de estrellas. 



Titubea si besar su cuello o quedarse en el suspiro profundo de inhalar todo su perfume, y o simplemente decirle que extraña estas citas y que no sean más seguidas, y o simplemente disfrutar de los minutos que el Cosmo generosamente obsequia, y o apretar su cintura para llevarla dibujada en sus destellos, porque en algunos lugares de la tierra podremos mirarlos  alinearse como un solo astro.