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martes, 28 de abril de 2015

Maternidad

La encontré con la maternidad en la mirada y escrita en la frente. Ella murmuraba canciones de cuna en el mismo idioma  que le había cantado su madre, cuando también en la feria era acurrucada al pecho que daba de mamar.

Los acordes fueron traducidos por mi intuición de mujer que ha parido.

“No te dejo en casa
no te aparto de mi corazón
te acurruco pequeña
a mi pecho y a mi vientre
así no crecerás nunca
y en la eternidad 
podré gozar  de tu plácido dormir
para amar la sonrisa en tu despertar

no te desamparo en la oscuridad de la noche
ni tampoco cuando el cielo quiere llorar
las lágrimas que sólo los pobres conocemos’’

domingo, 26 de abril de 2015

a media tarde



Cuando la media tarde se pone atrevida, 
se me ocurre hacerte un regalo. 

Vivamos de corrido 
sin perder el horizonte en nuestra forma de amar, 
ya que la cobardía no es, 
ni asunto de hombres ni de amantes. 

Desnudémonos como viejos enamorados, 
lento y preciso, 
desempolvemos el viejo trajinar del cobijo, 
engañemos al reloj y al tiempo 
con prolongados momentos. 

Los amores no llegan a ser ni amores ni historias,  
ni el recuerdo los puede salvar 
de ahogarse en las lágrimas derramadas,
y yo te quiero salvar de tu propia desnudez 
sin perder la prudencia.