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sábado, 15 de noviembre de 2014

Truenos

Con mucha intuición
sus delgados dedos
hurgaron en su intimidad,
haciendo que en su cabeza
parieran fantasías

No perdió ocasión
de posar los labios en su boca,
cuando entreabierta
intentaba respirar,
y en cada jadeo
se fue animando
a pasar su masculina mano
sobre la delicada piel. 
A sus viriles caricias
profundas e intensas
ella solo respondió
con su enamorado corazón
en acelerados latidos. 
Nunca supo cuantas veces lloró…
porque los sentidos
hacían una ronda en su vientre,
con danzas y taconeos
que con alegría
daban dolor a su orgasmo

Cuantas veces sintió
a su sexo penetrar
lo más recóndito
de su delicado cuerpo,
tampoco ella lo recuerda 
y en su fantástico sueño
a una torre la elevó
y en la cornisa
la más alta la sostuvo
entre el abismo y el compromiso,
y crecieron alas de tantos besos
que él regaló a su espalda.

De las manos se tomaron
y volaron por el cielo,
pero este con la más pura
de las envidias se pintó gris
y tronó estrepitosamente
y sus nubes desprendieran lágrimas
mojando sus desnudos cuerpos
aliviando el sudor
que olía a miel de varonil caña 
que atravesaba el femenino vientre
para quedarse ahí.