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domingo, 27 de enero de 2013

Escenario



De tanto adiestrarse a ella le han crecido fantasías en sus brazos y pies,
los que ha llenado de acordes que retorna en ágiles y perfectos movimientos para regalar en el escenario.

Mueve su contextura pensando en ser sensualmente perfecta a los ojos de su público,
y entonces sus compases son la fantasía y el deleite a los aplausos que hacen eco en las tablas del mundo.

Danza y danza,
gira y gira,
entonces ella transmuta en su imaginaria caja de música,
porque el alma de la bailarina anida en todo su cuerpo que la cobija amorosamente… 



lunes, 21 de enero de 2013

Orilla




Existiría enredada en el suspiro de tu arrojo, cuando al abrazar mi cuerpo te pierdes en el deseo de fundirte en mis pechos…

y permanecer confundido en mis piernas...

mientras rogamos seguir caminando juntos por la avenida aledaña al río…

donde la nostalgia juvenil te evoque el recuerdo de perder la cordura por la poca lozanía que aún permanece en mi cuerpo

y orillar la vida…

para mirar al poniente pensando que muchos siglos son los que restan para besar al futuro, reírnos en el presente y sonrojarnos del pasado-




sábado, 19 de enero de 2013

Amarillo por la ruta


Si mis ramas delgadas son similares a un junco, mis hojas escasas y pequeñas, no es casualidad que la naturaleza me haya creado así. Ya los griegos sabían de mi fama textil y me empleaban para hacer ataduras.

En los jardines me destaco por mi forma y olor y deben podarme a principios de primavera, y así mis flores de amarillo dorado brotarán en hermosos verano, hasta que el otoño me avise su llegada. También soy usada en paisajes y orillas de carreteras o caminos vecinales, siendo la admiración de los transeúntes.

Mi fruto es como una legumbre plana y oscura, tengo propiedades diuréticas, de mis flores se extrae colorante amarillo y de mis fibras se fabrican canastos y escobas.


Espiga

Una espiga en manos infantiles

es oro a mi corazón








Roca


En un vehemente pasado fui lava de algún volcán que ardiente fluía de las entrañas de mi femenina tierra… a mucho andar mi noviazgo lo enfrío la envidia y la fría agua del azul océano, que de Pacífico solo tiene el nombre…

El bañó y lavó toda reliquia de fogosos encuentros y me convirtió en la más dura de las rocas.

Ahora solo siento los pies descalzo de los que vienen a mirar al astro Sol y quieren soñar con el amor.  




sábado, 12 de enero de 2013

Danza Húngara


El  amor que por él ella sueña, acortará la distancia entre tu mentira y su boca. Serás el viajero que interceda la distancia que los separa... y en tu nave espacial arribarás a la orilla del estero que fluye en tu memoria.


Ella espera con alas en el pelo para soñar tu invención y será el hada del país encantado, rogando a San Esteban, su rey más amado, que acorte la travesía

Hilos de plata que sostienen las risas, los llantos y las pasiones de su femenina existencia, se deslizan sobre sus hombros. Esos mismos con los cuales tú sueñas repasar con los dedos de tu mano izquierda y hundir tus besos en cada uno de ellos.

Cada mechón platinado reluce y brilla en las noches en que ella baila con los húngaros las famosas danzas de Brahms… entonces ella mece su cuerpo, pidiendo que al otro lado del mundo, tú la pretendas con el mismo ardor del adolescente que aún vive en tu cuerpo senil.


Es tu mujer en sueños… es la luna en tu cabecera… es la hembra y princesa Selena que atraviesa los cielos montada en tu nave, la que tu diriges como el mejor piloto cuando de tratarse sea, viajar al sol.

Aunque tu pelo se pinta de gris, y tu corazón anhela latir y golpear tu pecho, es tu hombría la que sueña anhelando la esperanza de ser su mejor amante.


Te digo:

¡No la extrañes!
Toma tu vacía valija acomoda tu mejor traje, ordena mis arrumacos en el trasfondo,  y ve a donde ella pueda abrazar tu tibio cuerpo y llenar de luz tu vida… ser la princesa Luna y tu el señor sol.

jueves, 10 de enero de 2013

Calesita


La realidad sube y baja, como los caballitos de la calesita instalada en la plaza donde solíamos pasear. Ella gira como mi supervivencia en tus manos y rueda en el sentido contrario a la vida.

Y ahí nos aferramos como fantasmas de playas y arenas inexistentes, de frases que alguna vez resonaron en nuestros oídos o de risas que aún ensordecen a nuestra piel. Y en esta actuación queremos escupir  la importancia de estar juntos o aplaudir la pasión que nos embarga.

Pero a pesar de la duración de nuestros huesos, por favor no bajes del carrusel, aunque tu mareo de calesitero y tu pasado te inviten a hacerlo.

Sé que te detendrás frente a la vida con una bola de madera que insertarás en la barra metálica que te sustenta, a la que llamarás sortija. La sostendrás con tu mano izquierda, mientras yo en cada vuelta extenderé mis manos para aprisionarla y prenderla en mi alma.

Y si alcanzo a tomarla, sé que ganaré la próxima vuelta, y será gratis.


domingo, 6 de enero de 2013

Obstinada

Soy tan testaruda que alcé el vuelo solo para besar lo imposible

Tan porfiada que aquí estoy respirando tu aroma y conciliando tu sueño con el mío

Terca hasta sentir pasión por mirar al espejo cuando la navaja repasa tu barbilla

Empecinada al desear atender tu gemido en el atardecer

Voluntariosa cuando se trata de aspirar el humo del último cigarrillo de la noche

Incorregible al oír tu voz cuando me regañas por ser insoportablemente enamorada

Entonces rezo  a mi misma:

Decidida

Desobediente
Caprichosa

Reacia a soltar tu mano……….izquierda


Golosina estival

El pan con sus relucientes semillas y su saludable centeno demanda que lo salpique con la dorada confitura de damasco. Entonces ella me arroja la infantil imagen del árbol cargado de frutos de mi casa de Mary Graham (calle que ahora tiene otro nombre)…

Él era mi refugio cuando quería soñar y hastiarme de su cosecha hasta que mi estómago reventara…

Aún recuerdo a mi padre diciendo: -Esta semana hay que encargar un saco de azúcar, los damascos se están pasando (maduración)-

Entonces el almacenero de la Av.Colón esquina de Hernando de Magallanes llegaba en su triciclo repartidor, con el saco de papel que contenía la blanca y refinada azúcar.

Se pesaban los ingredientes en partes iguales, azúcar versus damascos, y se les daba un hervor que se dividía en lapsos de tiempo, según la receta de cada familia, siempre dejando reposar algo que aprovechábamos para degustar.

 

Y en mi angustia de perderlo todo, yo comía y comía… y más comía…

 

Parece este verano ser un año de buenos damascos (solía decir mi padre con su mentalidad de agrónomo) Ayer los encontré en mi feria de Santa Isabel, dulces, grandes, carnosos y muy coloridos…

Su miel chorrea por la comisura de mi boca, por mi mano hasta el codo, tal como era en esa otra época…

 

Mi nostalgia hoy ha viajado al pasado deseando abrazar a los que se fueron pensando que yo era la fanática de este fruto.

En mi memoria aún está presente cuando con mi padre plantamos un pequeño árbol que cuidamos con mucho cariño, y que creció para hacerme feliz en su cobijo de hojas verdes y frutos empalagosos.