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sábado, 12 de enero de 2013

Danza Húngara


El  amor que por él ella sueña, acortará la distancia entre tu mentira y su boca. Serás el viajero que interceda la distancia que los separa... y en tu nave espacial arribarás a la orilla del estero que fluye en tu memoria.


Ella espera con alas en el pelo para soñar tu invención y será el hada del país encantado, rogando a San Esteban, su rey más amado, que acorte la travesía

Hilos de plata que sostienen las risas, los llantos y las pasiones de su femenina existencia, se deslizan sobre sus hombros. Esos mismos con los cuales tú sueñas repasar con los dedos de tu mano izquierda y hundir tus besos en cada uno de ellos.

Cada mechón platinado reluce y brilla en las noches en que ella baila con los húngaros las famosas danzas de Brahms… entonces ella mece su cuerpo, pidiendo que al otro lado del mundo, tú la pretendas con el mismo ardor del adolescente que aún vive en tu cuerpo senil.


Es tu mujer en sueños… es la luna en tu cabecera… es la hembra y princesa Selena que atraviesa los cielos montada en tu nave, la que tu diriges como el mejor piloto cuando de tratarse sea, viajar al sol.

Aunque tu pelo se pinta de gris, y tu corazón anhela latir y golpear tu pecho, es tu hombría la que sueña anhelando la esperanza de ser su mejor amante.


Te digo:

¡No la extrañes!
Toma tu vacía valija acomoda tu mejor traje, ordena mis arrumacos en el trasfondo,  y ve a donde ella pueda abrazar tu tibio cuerpo y llenar de luz tu vida… ser la princesa Luna y tu el señor sol.

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