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domingo, 26 de abril de 2015

a media tarde



Cuando la media tarde se pone atrevida, 
se me ocurre hacerte un regalo. 

Vivamos de corrido 
sin perder el horizonte en nuestra forma de amar, 
ya que la cobardía no es, 
ni asunto de hombres ni de amantes. 

Desnudémonos como viejos enamorados, 
lento y preciso, 
desempolvemos el viejo trajinar del cobijo, 
engañemos al reloj y al tiempo 
con prolongados momentos. 

Los amores no llegan a ser ni amores ni historias,  
ni el recuerdo los puede salvar 
de ahogarse en las lágrimas derramadas,
y yo te quiero salvar de tu propia desnudez 
sin perder la prudencia.

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