jueves, 25 de junio de 2009

Ambiciosa faena.

Desprenda cada capa de tela
entre la piel y sus diestras manos
Por cada envoltura puede
afligirse, 
lloriquear,
suplicar, 
anhelar,
inhalar 
y exhalar

Bese cada envoltura
con herejía y sin piedad.
Saboree
aromas,
esencias
y fragancias,
estas serán bálsamos al encuentro.

Muerda dedos, orejas y pezones
Sacie su sed en un embebido ombligo
Hurgue por rincones
Viaje sin descanso
y premiosamente goce sus tropiezos

En cada escaramuza
deje que sus sentidos
se desvelen,
se despierten,
se refresquen
en húmedos refugios.
A sus pervertidas fantasías
las de suspirados reposos 
sean su pretenciosa y ambiciosa faena.



lunes, 22 de junio de 2009

Chiflada obsesión.

Que esta ofuscación
y la preocupación
sostén de mi inquietud.


Con la manía perversa
de mi obstinación por ti.


Con la chifladura a flor de boca
mi complejo de enamorá
y la monomanía de llamarte.


Con el empeño de quererte
mi sugestión de perderte,
y mi enfermiza hipocondría.


Obcecada manera la mía
de querer que me mires.
Si ya tu ofuscación
será mi preocupación.


sábado, 20 de junio de 2009

Huellas.


La señal marca una pista

la impresión queda lacrada

y las pisadas sin rastro de ti

dan la idea a una estela sin carril.

Las cicatrices son sendas

en mi memoria

indicio y alusión

vestigio y ribete

sedimento y estigma

evocación y recuerdo.

Los pensamientos siguen el rastro

con surcos de trazos profundos.

La memoria evoca y alude

a la rodada de sentimientos

sin hacer mención del dolor

que busca la senda del amor.

Tu huella busco

la hurgo

la husmeo

la exploro

la tanteo

Y sin memoria

a tacto puro

a sentimientos

a tanto dolor

y a tanto placer.

En una rodada y evocada alusión

tus huellas de pasos seguros

trazan la estela a la evocación de mi amor.



viernes, 19 de junio de 2009

VERANO de TORMENTAS


En mis íntimas 
humedades
donde el rocío 
encuentra tu placer

Y con remojo desparpajo
entre la niebla 
del vapor de tu boca
y caricias 
que precipitan en mi cuerpo

Con tus dedos empapados
cual tormenta de verano 
que agolpa en mi piel

Borrasca que arremete 
sin piedad
y aguacero 
saturado de orgasmos

Un diluvio de caricias
y chubascos intermitentes
me aproxima 
a la tormenta

Con exhalación 
de rociadas mañanas
y el sereno de tus noches,
tempestades de danzas 
murmullos de exhalaciones
que terminan en el amanecer
de tu condenada partida.

domingo, 14 de junio de 2009

Magia



Con el encanto de tus murmullos
y el atractivo de tu mirada
la fascinación de tus manos
y la adivinación de tu alma.
Practica la brujería.
hechiza lo que tocas.
hazme un conjuro.

Que con un truco de ilusionismo
puedes encantarme
y con un sortilegio del destino
seré tu cábala.
La superstición de tu emboscada
y el encanto de tu voz
tendrá
a la astrología de nuestra parte.

Te digo que ni los astros
se opondrán a la fascinación
al encantamiento
al truco
y a la adivinación de la pasión.
Más allá de lo maléfico
de tu brujería y de la mía.

jueves, 11 de junio de 2009

Sicario

 
-->
No voy a colaborar
en ser tuya
Ni seré 
tu confidente
No te quiero 
adepto a mi piel
Ni devoto 
a mis pasiones
Ni fiel 
 a las noches de luna.
Ni asesor 
de amores tortuosos
No te quiero 
partidario
de mis ojos 
 ni de mi boca
Ni hincha 
 de mis caricias
No serás ni mi fan, 
ni mi amigo, 
ni mi adepto
Serás mi delator, 
mi sicario, 
mi soplón.

sábado, 6 de junio de 2009

Desnuda.


Foto de Denisse Tala




Mujer desnuda
íntimo rincón
Mujer desnuda
atónita mirada
Mujer desnuda
geografía al desnudo



Mujer desnuda
pródigo despilfarro
Mujer desnuda
loca fantasía
Mujer desnuda
disimulada complicidad.



Mujer desnuda
mujer bonita
Mujer desnuda
bonita y mujer
Mujer desnuda
alma y cuerpo
Mujer desnuda
memoria despojada


Advertencia

                                                                    Si me miras así
no respondo

Si me miras así
despierto a mi cuerpo

Si me miras así
no me detengo

Si me miras así
te seduzco

Y entonces te beso paso a paso
dejo a mi pasión y a mis desvelos
 arrancar palabras a tu oído
y te hago el amor
por horas eternas



domingo, 24 de mayo de 2009

Creación

Encontremos
pasión
amor
lujuria
complicidad
besos
abrazos 


Inventemos 
sombras y luces
día y noche
idolatría
orgasmos
arrebatos

que dejo en tus manos 
hacer la creación

sábado, 23 de mayo de 2009

Sumisión


A modo de inventario le diré
que mi sumisión es;
acatamiento a su pasión
rendimiento a sus encantos
sometimiento a sus deseos
humildad a su mirada
esclavitud a su hombría

Porque no deseo
ni rebeldía
ni desacato
ni desobediencia

Y esta sumisión será
con la rebelde 
altanería de luchar
por usted sin tregua


Golosina




Miel en tu boca hay

y en tus besos

también en tu corazón

Manjar de dioses es lo que doy

Manjar que puedes comer

Sin permiso

Sin apuro

Sin cuidado

Sin tiempos

Porque miel eres 

y miel soy 

viernes, 22 de mayo de 2009

Toda mí


Mis besos 
no saben de los tuyos
Mis manos
ya no tienen oficio
Mi boca sedienta 
se secó

Mi cuerpo está dolido
Mis ojos anegados de llorar 
ya no brillan
Mis poemas 
ya no escriben

Mis noches 
son día
Mis semanas 
son meses
Mis años siglos

Toda, toda, toda mí
 llora

miércoles, 20 de mayo de 2009

Soplido


Miente el viento dice el bolero,
y susurra a mi oído
que te espere
Mucho sabe el maldito viento
de tus amores clandestinos
de tus juramentos en vano

Dice que la luna te traerá
mentiroso viento

¿Dónde estará jugando?
¿Dónde se perdió la cordura?

Y como tu viento 
todo te lo llevas y lo traes
te ruego que en el próximo temporal
 lo traslades a otra galaxia
y lo devuelvas 
cuando esté llorando mi ausencia.

martes, 19 de mayo de 2009

Pollito al velador.

Pollito al velador



A que chef se le ocurrió está receta, no lo sé.
La he buscado en los menús de restaurantes de renombre y de los otros, de esas picadas donde la comida tiene sabor a leña y sazón de mujer paciente y apasionada amante.
Porque no es lo mismo que decir que esta tiene sabor a puchero cocinado a leña, o a que huela a leña de otro hogar.

Ahora si esto tiene que ver o no con la receta del pollito al velador, tampoco lo sé.

He leído los escritos de furtivos amantes  y sus recetas son todas distintas.

Solo encontré que se sirve apurado al mediodía, donde el velador no tiene una mesita de apoyo para disfrutar con comodidad lo que se come con los deditos y que se chupan uno a uno (huesitos y deditos) y que también se le puede convidar al otro comensal.

Pero quién necesita velador o mesita de apoyo o un buen restaurante, si solo se quiere amar con pollito o sin pollito.

Llama la atención de esta receta sus ingredientes; mucha pasión, complicidad, sexo apurado, palabras con calenturas y vueltas al trabajo con corazones agitados y ojeras que no pueden borrarse.

El otro ingrediente;  son dos cuerpos con muchas ganas de comerse el uno al otro.

No olvidar que se debe  adobar la presa, en  horas de chateo y llamadas por celular, preparando y ablandando la carne henchida de tanta pasión.

Y no saltarse esta fase tan importante, la hora y media que este tiene que cocinarse a fuego lento soltando su grasa hasta la última gota, con sudores y piruetas.

Para luego quedar los huesitos desnudos, chupados, saboreados, lamidos, cansados, y tirados en un velador sin mesita de apoyo.

Lo que no me queda claro porque se usan los moteles para comer está deliciosa receta.


lunes, 18 de mayo de 2009

Ropa interior




 Nuestra ropa interior ha tenido un rol muy singular en situaciones de amores, seduciendo a reyes, inspirando a poetas y amantes. 

Les contaré de mis calzones, que pretensión, mejor hablaré de “Todos’’ los que usamos las mujeres, sin distinción de color o de clase. 

Porque pedirles a los hombres que usen calzones es como decirles calzonudos, y puedo a veces estar muy enojada con el sexo opuesto, pero nunca tanto. 

Los míos son de colores y hermosos –por lo menos así lo aprecio- y debe ser, en parte, por lo que me cobran por cada uno. Son de buena calidad para que sus elásticos no me jueguen una mala pasada y me dejen con mi intimidad a la vista y beneplácito de todos en la calle.
Siempre los compro rojos para la pasión, amarillos para la buena suerte, azules para los jeans y de encaje negro para mi adorado amante.
Son de tamaño pequeño y ajustado, tanto así que a veces no sé si van puestos en su lugar.
Me gustaría que todos los vieran, esto de querer ser vedette le aflora a una. Mal que mal tienen historias para contar y las que podrían contar. 

Mi contacto con ellos partió con la primera prenda que me puso mi madre y me dijo: Que no podía hacerme más “pipí” y menos mojar mis nuevos calzones. Desde ese día comenzó este matrimonio a la fuerza, porque en realidad si me hubieran preguntado me habría quedado usando pañales, y en este punto no me detengo.

Aprendí a bajarlos con delicadeza y a subirlos sola. Así llegó el tiempo que empezaron a traicionarme, no podía subir a los árboles, dar de volteretas y menos sentarme con las piernas abiertas, porque se escuchaba de inmediato, ¡Se te ven los calzones! 
Y todos tenían la autoridad para gritarlo aunque algunos se deleitaban. 

Y así apareció el pecado original y comencé a esconderlos y sentir vergüenza de usar esta prenda conflictiva.
Apareció mi primera muestra que me hacía mujer, conocieron las toallitas higiénicas, los tampones y también aprendí que no podía bajarlos sin cuidados externos. Llegó Cupido y conocí la pasión, los amores furtivos y los verdaderos.

Me enamoré y empezaron a jugar un rol importante, los elegía con cuidado, delicados, con encajes sensuales y muy provocativos. Aunque ahora me pregunto ¿Para qué? Si eran arrancados sin piedad, con alevosía y pasaban debajo de camas de mala reputación.
Pero el amor llega y apareció quién usando manos de dedos delicados, de boca que susurraba palabras seductoras y murmullos al oído, y me invitaba a sacarlos. Entonces fueron desprendidos de mi piel con delicadeza, cantando algún bolero o el mejor tango, o recitando poesías baratas y obscenas.
Así, entre compromiso de marido y mujer, y luna de miel conocieron barrigas aumentadas, llantos, cansancios y miedos a este papel de mujer, para pasarme la vida dándoles la importancia que le había dado mi madre cuando me puso el primero. 

Llegaron tiempos de nidos vacíos, de calores y mal genios y siguieron siendo los culpables.
No fue fácil batallar con ellos, tenía que aprender a seguir siendo mujer, con la madurez de usar esta prenda y que no dejara de ser provocativa.

Pero el tiempo me ha enseñado que todavía los puedo seguir usando ajustados a mi piel, de colores y muy pequeños.
Porque vendrán  tiempos en que ya no me importará cuan grandes y deformes sean.
Solo serán causa de la risa de los nietos, quienes se acordarán de; “los calzones de la abuela”. 

Total la función siempre la han cumplido y la harán mientras tenga vida, mantener mi trasero  calentito y resguardar mi intimidad. Que para esto me los puso mi madre, cuando me dijo que no me hiciera pipí en los calzones.

Y dijo:
¡Fuera pañales!

A cincel y martillo.





Me he dejado llevar por sentimientos
si por sentimientos
que se están grabando en mí
y que se están esculpiendo con cincel y martillo
con pasión y dolor de ausencia
y el escultor está grabando golpe a golpe
cada recodo de mi cuerpo
sin dejar de golpear y golpear
cada pedazo de mi corazón.
Como duele...

Piedad




No hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo,
aunque Los Panchos lo han cantando y recitado millones de veces,
entonces yo repito
y evoco a Sabina, que le pide a la virgen que levante la falda de Paula para encontrar a la primavera
Lucho, el gran Gatica le pide al reloj que no marque las horas,
la ronca Vargas y la sensual Luz me ruegan “Piensa en mí”,
Benedetti, siempre atinado en sus versos me dice que puedo contar con él.

Y tú ¿donde estás, que le cantas al silencio?
que ya con tanto poema cantado y recitado
a tu amor lo desleí
que ya la tinta de tu cuerpo no escribe en el mío.

Porque sueño con el amor a distancia de Gatica
y me quedo con los versos de Galeano 
y los de Vicente, el mentado Huidobro,
y la gran Anaís que me guía en juegos de amores.

Y a ti te arranco de mis sentimientos
te desclavo de mis entrañas,
y te dejo en la biblioteca pública
a ver si te llenas de polvo,
te pones amarillento y quebradizo
y que te carcomen las polillas en algún anaquel.

Pero le ruego a los Ángeles negros
que alguien con piedad te recoja.





Desposeer

El otoño anda  desvistiendo árboles
¿Puedo hacer lo mismo?
Desnudarte 
con vientos y tormentas
y que gotas de lluvia 
acaricien nuestros cuerpos,
que la brisa traiga hojas 
y escribamos versos.

Dejar al viento remecer mis ramas 
y que mi tronco lo resista
que el vendaval 
nos traiga pasiones y remolinos,
 y brisas tibias acaricien las tristezas.

Que el otoño llegue 
con la esperanza de abrir el alma,
seque las lágrimas del añorado verano,
que nos prepare para el frío del invierno,
para entonces 
deseo florecer en mi primavera.

De la Montiel a don Miguel




Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero…


 
…escuchaba de la “Montiel” con mis primeras bocanadas, y lo único que provocaban eran mareos y náuseas. Pero había que aprender el oficio, el cual me hacía sentir grande y mujer fatal, y así pensaba que funcionaba el mundo. Se recogía lo que se encontraba, se hurgaban los bolsillos paternales, se compraban sueltos, con filtro o sin filtro. Por algo decíamos que fumábamos “flor de baldosa”.


Y entre cantos, peñas y vinitos navegados, el vicio se fue metiendo en el cuerpo y en el alma, y no me di cuenta cuando lo necesité para la alegría de compartir, o en ese apurado camino a la universidad, o aquel, cuando había tristeza y nostalgia, y como no recordar el que se fumaba de a dos después de hacer crecer pasiones.


Y este vicio se hizo en mí día a día parte de todo.


Pero como los tiempos cambian, me bajaron de aviones y de buses y me dejaron fuera en los recintos cerrados y mis amistades empezaron a practicar Yoga o Taichi, o se hicieron acupuntura o hipnotismo.


Y mi olor a puchito me fue marginando.


Lo peor fue cuando los hijos dijeron que podía dar cáncer, y creo que aquí me asusté y con la foto de Don Miguel en mi cajetilla, dejé de fumar.


Y aquí comenzó mi sufrimiento, no me acuerdo que técnica a usar, pero si les digo que los primeros días, la ansiedad y el deseo de aspirar ese humito, que era parte de mí, fue una tortura.


Y empecé a contar los días, el primero lo aplaudí con todas mis fuerzas, estaba muy entusiasmada con mi proeza. Y llegó el segundo y el tercero y contaba y anotaba mis éxitos y seguía aplaudiendo.


Se fue haciendo parte de mí no aspirarte, dejarte, abandonarte, despojarte de mis placeres, y relegarte a los recuerdos.


Me acuerdo las pesadillas en mis sueños, como se hacía real el sentirte en mis labios, entre mis dedos y sentía tu calor y veía esa llama encendida.


Y apareció la palabra ahorro, caí en  cuenta de lo que gastaba en ti, comencé a sentirme más liviana y mis pulmones comenzaron a desintoxicarse, las arritmias de mi corazón cesaron. Subía tanto escaleras como cerros y corría como una adolescente. Y comencé una vida sin ti, entendiendo que en verdad no te necesitaba, ya había dejado la universidad por lo que no eras necesario en las horas de estudio. En mis tertulias no me hiciste falta, igual eran amenas las conversaciones y respirábamos mejor. 

En mis encuentros amorosos ya no entrabas. Y así fuiste saliendo de mi vida. Dejé de contar los días, y en mis sueños no estabas, tampoco te extrañaba mi boca ni mis dedos.


Con el tiempo siempre me he preguntado;
¿Quién me mando decir que?



Fumar es un placer
genial, sensual.
Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales.