cecilia marticorena zilleruelo Improvisada Escritora, Fotógrafa y Constructora de Magia
martes, 27 de marzo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
Depósito
Nadie puede hacerte infeliz
sin tu consentimiento,
sin tu permiso,
sin tu autorización…
Sé creativo...
hay muchas maneras de depositar las emociones negativas,
que no sea en tu corazón.
sin tu consentimiento,
sin tu permiso,
sin tu autorización…
Sé creativo...
hay muchas maneras de depositar las emociones negativas,
que no sea en tu corazón.
jueves, 22 de marzo de 2012
Mote con Huesillos
Las carreteras son tediosas y aburridas, cuando el calor y el tráfico se juntan, y si a eso, le agregamos las averías de mi camioneta. Entonces ya el genio lo traía al revés, la sed me ahogaba la garganta y mi trasero estaba inquieto como adolescente.
Debido a que el motor no rendía la velocidad que yo deseaba,
mi mal humor aumentaba, soñaba con una Coca-Cola traspirada, bien helada. Tanto la deseaba, que me parecía
sentir sus burbujas chispeantes entrar por mi nariz.
Las modernas auto-pistas están hechas para que uno solo se
detenga en las estaciones de servicios. Donde solo encontramos hamburguesas,
platos preparados y mucha bebida gaseosa, que a la hora de estar sentado, son
bastantes incómodas para el estómago.
Intentando distraerme lo justo y necesario para no tener un
accidente, leí unos letreros pintados a mano con irregulares letras que decía: “Mote
con huesillos’’
Solo de pensar en que acabarían con mi sed, y no tendría que mirar la modernidad que nos ha aniquilado nuestras tradiciones, detuve el vehículo y me bajé estirando mi cuerpo adolorido.
Solo de pensar en que acabarían con mi sed, y no tendría que mirar la modernidad que nos ha aniquilado nuestras tradiciones, detuve el vehículo y me bajé estirando mi cuerpo adolorido.
Una lona, o sea eran dos, ambas distintas, daban la sombra
necesaria y que la brisa terminaba de hacer lo propio. El suelo estaba húmedo y
bien barrido. Una mesa y cuatro sillas bien acomodadas y muy plásticas, era el
menaje del lugar.
Me recibió un cálido ¡Buenas Tardes!
Me recibió un cálido ¡Buenas Tardes!
que resonó al viento como canto de sirena.
Di vuelta mi cuerpo que a la vez seguía estirando y
acomodando, y fue cuando encontré un par de ojos verdosos, un pelo rubio dorado
y una piel dorada por el sol…
¡que combinación!
Saludé:
¡Buenas! ¿el mote está bien frío?
¡Buenas! ¿el mote está bien frío?
Pregunté con las ganas de volver a escuchar la voz de
aquella diosa.
Contorneo sus caderas lo que hicieron que mis ojos se fueran a donde no debemos mirar, ni menos cuando la calentura comienza a llegar al entrepiernas…
Frente a mis narices, estaba un vaso de vidrio, esos que se compran por miles y resisten los aporreos de las cantinas, y una mano pequeña de delicados dedos.
Contorneo sus caderas lo que hicieron que mis ojos se fueran a donde no debemos mirar, ni menos cuando la calentura comienza a llegar al entrepiernas…
Frente a mis narices, estaba un vaso de vidrio, esos que se compran por miles y resisten los aporreos de las cantinas, y una mano pequeña de delicados dedos.
Mi cabeza daba vueltas
¡Señor, le traje el más frío… sino que gracia tiene parar por aquí!
¡Señor, le traje el más frío… sino que gracia tiene parar por aquí!
Si el mote es malo, hago mala fama entre los camioneros y el
negocio se me va al hoyo.
¿Y entonces como mantengo los chiquillos?
¿Se imagina?
¡Ay ni dios lo quiera que me falte trabajo!
Que el invierno es largo por acá y ellos no paran de comer.
Y siguió con su cuento…
Mientras yo escuchaba los trinos de su voz, la cercanía me
permitía mirarme en sus ojos de aguas verdes. Y su aroma a bosque y campo de
lavanda hacía volar la imaginación… o sea la mía.
Le pedí una botella de agua mineral para bajar lo dulce del mote aunque creo que fue pretexto para volver a recrear mis ojos en las redondas y cadentes nalgas.
Le pedí una botella de agua mineral para bajar lo dulce del mote aunque creo que fue pretexto para volver a recrear mis ojos en las redondas y cadentes nalgas.
Las pausas de su conversación eran largas, a lo que yo
agregé un:
¡Y’’!
y ella proseguía.
Relató cuentos de la zona, de sus padres, de cómo había
llegado a la carretera, de sus hijos y ahí sus ojos brillaban más.
Creo que si me pidieran repetir una frase, no podría… en mi
cabeza no quedó la más mínima palabra. Yo solo escuchaba su trino y respiraba
inhalando cada vez más fuerte su aroma, que a esas alturas me hacía volar.
Me imaginaba a esas mujeres que cuentan sus quehaceres como
panadera, como campesina, como ama de casa, como cocinera, como hija cuidando a
los viejos padres y acariciando cabelleras blancas.
Como madre acunando a sus hijos, curando heridas y secando
lágrimas.
Como amante, porque sí tenía hijos, hombre habría habido en
su vida.
Y entonces caí en la cuenta que los celos me empezaron a
llenar la cabeza y pensé:
¿que estaba haciendo?… sino sabía ni su nombre.
Entregué el vaso y pregunté cuanto era, le estiré un billete
y ella metió los dedos entre sus senos y sacó un rollo de billetes y una
pequeña bolsa con monedas, me estiró el vuelto y dijo:
¡Gracias Señor!
por escuchar, pocos son los que pasan por aquí y preguntan
que hago sola en este lugar tan solitario…
Más al invierno tengo “sanguches’’ de malaya, café o té
calientito. El pan, amasado por mis manos…
¡Vuelva cuando quiera!
Le estiré mi mano para llevarme su tacto y algo de su olor.
Subí a mi estropeada camioneta para seguir rumbo a la
capital.
Había conocido a una diosa…
bueno así dijo mi amiga Cecilia cuando le conté
Me soltó la frase con su acostumbrada risa:
¡Esas mujeres son las calientan, como dice un amigo!
¡Esas mujeres son las calientan, como dice un amigo!
No sé que amigo será…..
para mi que son cosas de ella.
A mi amigo Roberto Lira
A mi amigo Roberto Lira
martes, 20 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
Equipaje
Hace muchos años tuve que hacer una maleta, que en ese
momento de mi vida era importante, para partir a una nueva…
no me acuerdo que haya estado tan dudosa con que llenarla, como
ahora… y esto porque deseo que el momento sea perfecto para ti…
no sé si llevar un vestido de fiesta para que creas que
desvistes a una reina, o el más rotoso y sencillo, para que creas que soy la
más pobre de las mujeres…
No sé si llevar una camisa de dormir para que entre las
sábanas la puedas arrancar y tirar por debajo de la cama…
No sé si llevar maquillaje para interpretar el mejor papel
de mujer fatal, o para hacer que tu vuelo sea el mejor orgasmo…
No sé si llevar mi corazón para dejar olvidado en la esquina
que embriagaremos de besos, para que así de vez en cuando pases a dejarles flores cuando yo ya haya regresado…
No sé si llenar mi boca de eróticas palabras, o silenciar esta ilusión que llevo
por documento, sin número, sin fecha de vencimiento, sin garantía y sin aval…
No sé……………. no sé…………….. no sé……………………
Solo sé………………………………..
domingo, 4 de marzo de 2012
Viñeta
- A veces despierta
- A veces durmiendo
- A veces esperando
- A veces soñando
- A veces
- A veces
- A veces estiro mi mano al viento
- A ver si encuentro tu rostro
viernes, 2 de marzo de 2012
La Cabina del Capitán
Llegó con sus cartas de la buena suerte en la mano y su sonrisa en los labios,
su falda de gitana bailaba al ritmo de la brisa marina.
No fue mucho lo que alcanzó a leer e interpretar después de barajar la suerte.
El capitán era hombre fuerte, de piel y de corazón vigoroso, sus viajes a los cinco continentes lo habían dejado mirando al sur buscando a su estrella.
Ella y sus fantasías creían ser esa estrella y su sur, así pensaba al menos su apasionada imaginación, que esa tarde sería una ilusión.
Al capitán lo apasionaban los rituales, hacerse la idea de que este hombre rudo que capeaba temporales y los domaba, que se internaba en el desierto del océano, y sin pensar que a lo mejor jamás volvería a tierra,
podría gustar de hermosos ritos al momento de hacer el amor, era una utopía. Y Y para ella, su fantasía.
El capitán tomó sus manos, la miró a los ojos y sin mover un músculo de su cara, dijo:
¡Nena, sacáte el vestido!
Hipnotizada ella lo deslizó hasta los tobillos, levantó sus pies uno a uno…
él se arrodilló, lo arrugó en sus manos y a su nariz lo llevo, para respirarlo lo más profundo de la misma tela, esa que había ceñido al femenino cuerpo.
La miró nuevamente y con sus salados dedos tocó sus labios, que luego bajaron al cuello, y continuaron en su escote, se estacionaron en su ombligo para ir a terminar en los elásticos de su calzón, los resbaló muy despacio provocando inquietud al apuro de la ardiente hembra.
Besó cada dedo cuando levantó cada pie para sacar la prenda, ella chorreaba saliva por su boca y sus muslos babeaban la humedad de su sexo. Hizo el viaje de vuelta con la lengua, ella intentó guiarlo a su intimidad. Pero tiernamente, él murmuró:
-Aquí en los muslos me quedo, ellos son míos, los traje a mis sueños, los robé en la isla donde entregué mi mejor tesoro, para quedarme con ellos. Son mi insomnio-
Y ahí se quedó, por mucho tiempo, o por milésimas de segundos porque sobornó al tiempo, para lograr el primer orgasmo.
Y ahí se quedó, por mucho tiempo, o por milésimas de segundos porque sobornó al tiempo, para lograr el primer orgasmo.
Cuando sintió que ya estaba mareada y sin voluntad, la tumbó en su litera, algún aceite traído de las Indias empapó la espalda y con sus manos lo esparció con suavidad.
Repasó mil veces cada vértebra, poniendo nombres de islas a cada una de ellas y ella quiso convertirse en una serpiente.
El aceite chorreaba y viajaba hasta su cola, desde donde caía por su vagina, y hasta ahí llegaban sus dedos, que después desandaban el camino a su cuello,
hurgaba, escarbaba, palpaba, recorría, y memorizaba cada rugosa caverna que encontraba. Sus dedos iban aprendiendo el idioma que hablaba el cuerpo de esta mágica mujer.
Ella escuchaba al placer escribir en su espalda y de saberlo erecto y débil, grandioso y altanero, y su pasión lo deseaba, pero su razón decía que debía callar y solo acatar a la pasión marina puesta en este ritual.
Su dedo índice entró y salió comprobando la humedad de su matriz, haciendo que ella se ahogara en un grito de placer, le estampó un beso largo y pausado, escarbando su boca, saboreando cada palabra, una a una, navegando sin rumbo.
Y aunque el tiempo pasaba, en la cabina estaba detenido, como también había paralizado las pulsaciones de la doncella.
Ella reptó como pudo y con murmullos lo hizo entrar en razón y montó sobre él.
Miraba su cara que ya no era el corsario aguerrido que le había abierto la puerta del camarote, era un adolescente, virgen y asustado al que ella debía hacer descender y ascender en su propio clímax.
Las cartas se lo habían advertido, lo de su corazón de niño, frágil y generoso,
y así lo sintió cuando le dijo que deseaba permanecer en éxtasis por el próximo siglo, y que ella le regalara sus espasmos de acá al infinito.
Se entregó cabalgando en sus caderas, ella perdía la razón pero la recuperaba para tener otro, y otro temporal de pasión.
Cuando su sexo expulsó hasta el último suspiro y su corazón latió en su pecho
por la escotilla ella contempló, como se dibujaba la silueta de este hombre de mar en el horizonte.
Fue cuando ella cayó en la cuenta que no podía separar la pasión del sentimiento, aquel que embargaba al navegar en las aguas de este marino errante.
Fue cuando ella cayó en la cuenta que no podía separar la pasión del sentimiento, aquel que embargaba al navegar en las aguas de este marino errante.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Jamás
No podría reírme de ti
Jamás…
si me revelas tu secreto
que mis muslos tientan tus labios
y que tu lengua se seca
al pensar en ellos
que tus manos no saben de torpezas
y por tus sienes
no escurren pensamientos
¿Como voy a reír?
si mi deseo es llorar y gritar
a que tu boca acallé mi alarido
que tus manos se regocijen
repasando sus yemas por mis piernas
para ir caer en la flor que te quiere aprisionar
que se ofrece con sus pétalos maduros y llorosos meditando el susurro que darás a mi oído
y te ruego…
sigue y sigue
no pares
no te detengas
vuelve atrás
detente nuevamente
goza
grita
detente
no te detengas
y que tu lamido resbale a mi cintura
que emanará la dulce miel
siempre misteriosa
por tantos siglos
y que me incites
a gritar en mi vuelo a la luna
que soy la dueña del universo…
y a tu regalo lo guardo en mi vientre
mientras miro el brillo de tus ojos
que encandila mis pupilas
y así sueñas que llegas al espacio
montado en tu propósito más sublime…
martes, 28 de febrero de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
Cinco estrellas
El amor y la pasión no se hospeda en hoteles cinco estrellas.
Se aloja en plazas y parques, en arenas y horizontes
Se aloja en plazas y parques, en arenas y horizontes
en camas de una plaza y en literas
Y duerme en alguna estrella cuando el cuerpo quiere soñar
lunes, 20 de febrero de 2012
viernes, 17 de febrero de 2012
Juramento
Me he prometido
bajo penas del infierno
No armar un tango
donde debe haber un bolero
y
No volver
ni prosa
ni panfleto
lo que
debe ser un poema…
sábado, 4 de febrero de 2012
Pecado
A tu soberbia mi modesta humildad
A tu avaricia mi altruista generosidad
A mi lujuria tu religiosa castidad
A tu ira mi dificultosa paciencia
A mi gula tu ilimitada templanza
A mi envidia tu generosa caridad
A tu pereza mi esmerada diligencia
A tu pecado capital
mi infinita virtud
sin pretensión,
solo mi amor.
martes, 24 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
Viento del sur
Que el viento del sur
haga volar a mis alas
para acariciar tu rostro
y mirar tus ojos
Y que de ellos
broten lágrimas
por mi ausencia…
miércoles, 19 de octubre de 2011
Silencio
Recordar tus besos hace daño
y tanto recuerdo aprieta el alma
y pone la boca mezquina
y tuvo que ser la mía
quién dijo que te quería
aunque la tuya
en silencio permanecería…..
viernes, 23 de septiembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Miedo
No tengo miedo a tus ojos
sino al olvido de tu mirada
No tengo miedo a tu boca
sino al olvido de tus besos
No tengo miedo a tus manos
sino al olvido de tus caricias
domingo, 17 de julio de 2011
De parte mía
De parte mía
De mis ojos a tu mirada
De tu pupila a mi boca
De mi beso a tu lengua
De tus lamidos a mi pecho
De mi abrazo a tu cobijo
De tu pasión a mi erotismo
De mi oscuridad a tu urgencia
De tu saciedad a mi entrega
De mi hartura a tu virilidad
De tu hombría a mi fémina
De mi fluido a tu lujuria
De tu rictus a mi clímax
miércoles, 22 de junio de 2011
Entelequia
Como sonámbula levantó las piernas, y de a una con mucha pereza las introdujo en la bañera.
Arrastró la cortina hasta que el agua dejó de salpicar el frío suelo del baño.
El agua fría cayó en su cara e intentó despertar, fue cuando cayó en la cuenta que su aporreado cuerpo, aún guardaba la memoria de las ardientes manos de su amado.
A medida que el agua se entibiaba y ya era agradable a su espalda, el recuerdo de la visita evocó los susurros y el vaho en sus oídos la remecieron, pero aún no podía desprenderse de las sábanas marcadas.
Tomó el jabón y el vapor se impregnó a lavanda, esto la hizo respirar aliviada e intento relajar sus dolores.
La neblina caliente difuminaba su cuerpo, miró la esponja y pensó poner unas gotas en ella. Se detuvo y mirando como caían una a una, las dejo tocar la palma de su mano.
Repartió por el cuello y escote y fue cuando sus dedos acariciaron sus senos que recordó como a él lo seducía su blanca piel. Su cuerpo lo sintió y rápidamente envió sus manos a jabonar las piernas
Volvieron los fantasmales recuerdos de la nocturna jornada, y se preguntó porque él aún no dormía con ella y con sus sueños.
Recordó como se conocieron, como él reía, evocó su boca, su abrazo de bienvenida y cuando le decía: ¡Hoy me la comí con los ojos!
A su mareada cabeza le llegaron momentos de insostenible pasión y su sexo se lo recordó.
Tomó algunas gotas más del cristalino gel e introdujo sus dedos en la vagina. Primero con dolor, luego bajó la intensidad y el agrado llegó sin invitación.
La nebulosa candente, la pasión que todavía sentía en su cuerpo y la voz de la canción a sus oídos, la llevaron a su máximo placer.
Los muros se ladearon y el vapor fue insosteniblemente irrespirable. Cada dedo acariciaba y se paseaba por cada uno de los escondrijos que habían sido mimados la noche anterior.
Nunca supo realmente a que hora él se había marchado.
Tatuada en su piel estaban la huella que ellos inventaron, las manos que rozaron con fuerza y la boca lujuriosa que había sido saciada en el mejor manantial.
Este placer la acompañó por el resto del día.
martes, 21 de junio de 2011
Siembra
En este gélido invierno
siembro mi corazón
esperando lo cobijes
hasta que la primavera
nazca en el tuyo…
domingo, 10 de abril de 2011
De parte de Mengana
¡¡¡Oiga fulano de tal!!
¿¿qué tal si se digna
aparecer por donde
dejó abandonada su pasión???
Si,pues fulano de tal
Donde a la noche encontró desnuda
Donde bebió de mi copa
Donde merendó mi cuerpo
Donde libó mi boca a sorbos cortos
Despacio… muy despacio……..
De a gotas… saboreadas y lamidas.
A Usted fulano de tal....
Le
recuerdo
que fue donde el amanecer
lo despertó inquieto,
borracho de
lujuria
y mudo de arrepentimiento
A Usted fulano de tal!!!
devuélvame la llave…
y no sea patúo!!!
no pido la de mi puerta
sino la de mi corazón…!!!
miércoles, 6 de abril de 2011
Tacones lejanos
Mi número es treinta y cinco.
Son rojos o negros
Blancos y azules
Son danzadores
de boleros
de tangos
de salsa
de vals
Son de cuero o de lona
Son caros y de oferta
Son amarrados con lazos
Son de reina o princesa
Son altos y bajos
Son caminadores y caminantes
Son los que corren y recorren caminos
Son los que van a tu casa
Son los que saltan de alegría
y se van a caer debajo de tu cama
Son los que sueñan y desean,
son los que suelto y desprendo
para hacer el amor contigo.
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