domingo, 4 de marzo de 2012

Viñeta


  • A veces despierta

  • A veces durmiendo

  • A veces esperando
  •  
  • A veces soñando

  • A veces 
  •  
  • A veces
  •  
  • A veces estiro mi mano al viento

  • A ver si encuentro tu rostro



viernes, 2 de marzo de 2012

La Cabina del Capitán

 



Llegó con sus cartas de la buena suerte en la mano y su sonrisa en los labios,
su falda de gitana  bailaba al ritmo de la brisa marina.


No fue mucho lo que alcanzó a leer e interpretar después de barajar la suerte.

El capitán era hombre fuerte, de piel y de corazón vigoroso, 
sus viajes a los cinco continentes lo  habían dejado mirando al sur  buscando a su estrella.

Ella y sus fantasías creían ser esa estrella y su sur, así pensaba al menos su apasionada imaginación, que esa tarde sería una ilusión.

Al capitán lo apasionaban los rituales, hacerse la idea de que este hombre rudo que capeaba temporales y los domaba, que  se internaba en el desierto del océano, y sin pensar que a lo mejor jamás volvería a tierra,
podría gustar de hermosos ritos al momento de hacer el amor, era una utopía. Y Y para ella,  su fantasía.

El capitán tomó sus manos, la miró a los ojos y sin mover un músculo de su cara, dijo:
¡Nena, sacáte el vestido!

Hipnotizada ella lo deslizó hasta los tobillos, levantó sus pies uno a uno…
él se arrodilló, lo arrugó en sus manos y a su nariz lo llevo, para respirarlo lo más profundo de la misma tela, esa que había ceñido al femenino cuerpo.

La miró nuevamente y con sus salados dedos tocó sus labios, que luego bajaron al cuello, y continuaron en su escote, se estacionaron en su ombligo para ir a terminar en los elásticos de su calzón, los resbaló muy  despacio provocando inquietud al apuro de la ardiente hembra.

Besó cada dedo cuando levantó cada pie para sacar la prenda, ella chorreaba saliva por su boca y sus muslos babeaban la humedad de su sexo. Hizo el viaje de vuelta con la lengua, ella intentó guiarlo a su intimidad. Pero tiernamente, él murmuró:

-Aquí en los muslos me quedo, ellos son míos, los traje a mis sueños, los robé en la isla donde entregué mi mejor tesoro, para quedarme con ellos. Son mi insomnio-

Y ahí se quedó, por mucho tiempo, o por milésimas de segundos porque sobornó al tiempo, para lograr el primer orgasmo.

Cuando sintió que ya estaba mareada y sin voluntad, la tumbó en su litera, algún aceite traído de las Indias empapó  la espalda y con sus manos lo esparció con suavidad.
Repasó mil veces cada vértebra, poniendo nombres de islas a cada una de ellas y ella quiso convertirse en una serpiente.

El aceite chorreaba y viajaba hasta su cola, desde donde caía por su vagina, y hasta ahí llegaban sus dedos, que después  desandaban el camino a su cuello,
hurgaba, escarbaba, palpaba, recorría, y memorizaba cada rugosa caverna que         encontraba. Sus dedos iban aprendiendo el idioma que hablaba el cuerpo de  esta mágica mujer.

Ella escuchaba al placer escribir en su espalda y de saberlo erecto y débil, grandioso y altanero, y su pasión lo deseaba, pero su razón decía que debía callar y solo acatar a la pasión marina puesta en este ritual.

Su dedo índice entró y salió comprobando la humedad de su matriz, haciendo que ella se ahogara en un grito de placer, le estampó un beso largo y pausado, escarbando su boca, saboreando cada palabra, una a una, navegando sin rumbo.

Y aunque el tiempo pasaba, en la cabina estaba detenido, como también había paralizado las pulsaciones de la doncella.

Ella reptó como pudo y con murmullos lo hizo entrar en razón y montó sobre él.
Miraba su cara que ya no era el corsario aguerrido que le había abierto la puerta del camarote, era un adolescente, virgen y asustado al que ella debía hacer descender y ascender en su propio clímax.

Las cartas se lo habían advertido, lo de su corazón de niño, frágil y generoso,
y así lo sintió cuando le dijo que deseaba permanecer en éxtasis por el próximo siglo, y que ella le regalara sus espasmos de acá al infinito.

Se entregó cabalgando en sus caderas, ella perdía la razón pero la recuperaba para tener otro, y otro temporal de pasión.

Cuando su sexo expulsó hasta el último suspiro y su corazón latió en su pecho 
por la escotilla ella contempló, como se dibujaba la silueta de este hombre de mar en el horizonte.

Fue cuando ella cayó en la cuenta que no podía separar la pasión del sentimiento, aquel que
 embargaba al navegar en las aguas de este marino errante.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Jamás



No podría reírme de ti
Jamás…

si me revelas tu secreto
que mis muslos tientan tus labios
y que tu lengua se seca
al pensar en ellos
que tus manos no saben de torpezas
y por tus sienes

no escurren pensamientos


¿Como voy a reír?

si mi deseo es llorar y gritar
a que tu boca acallé mi alarido
que tus manos se regocijen
repasando sus yemas por mis piernas
para ir caer en la flor que te quiere aprisionar
que se ofrece con sus pétalos maduros y llorosos meditando el susurro que darás a mi oído

y te ruego…

sigue y sigue
no pares
no te detengas
vuelve atrás
detente nuevamente
goza
grita
detente
no te detengas


y que tu lamido resbale a mi cintura
que emanará la dulce miel
siempre misteriosa  
por tantos siglos

y  que me incites
a gritar en mi vuelo a la luna
que soy la dueña del universo…
y a tu regalo lo guardo en mi vientre 
mientras miro el brillo de tus ojos
que encandila mis pupilas

y así sueñas que llegas al espacio
montado en tu propósito más sublime…

martes, 28 de febrero de 2012

sábado, 25 de febrero de 2012

Cinco estrellas


El amor y la pasión no se hospeda en hoteles cinco estrellas.

Se aloja en plazas y parques, en arenas y horizontes
en camas de una plaza y en literas


Y duerme en alguna estrella cuando el cuerpo quiere soñar

lunes, 20 de febrero de 2012

Mi pequeño Larousse

Cuando dejé de usar el diccionario


para escribirte versos… 


entendí que había empezado

a dibujarte en mi corazón…..




foto de la autora



viernes, 17 de febrero de 2012

Juramento


Me he prometido
bajo penas del infierno
No armar un tango
donde debe haber un bolero

 y      

No volver
ni prosa
ni panfleto
lo que
debe ser un poema…

sábado, 4 de febrero de 2012

Pecado


A tu soberbia mi modesta humildad

A tu avaricia mi altruista generosidad

A mi lujuria tu religiosa castidad

A tu ira mi dificultosa paciencia

A mi gula tu ilimitada templanza

A mi envidia tu generosa caridad

A tu pereza mi esmerada diligencia

A tu pecado capital
mi infinita virtud
sin pretensión,
solo mi amor.

martes, 24 de enero de 2012

Acecho

La muerte acecha… 
Viene disfrazada de dulzura 
y con su veneno 
apresto a hincarlo 
en el ser que amo, 
y aún así mi corazón 
la cobija con amor.


A mi hermano C.Mauricio

miércoles, 18 de enero de 2012

Hombría


Dicen que los hombres no lloran…

Pero a tu llanto
yo le secaré las lágrimas 
con el pañuelo
de mi alma

Viento del sur



Que el viento del sur

haga volar a mis alas

para acariciar tu rostro

y mirar tus ojos


Y que de ellos

broten lágrimas

por mi ausencia…

miércoles, 19 de octubre de 2011

Socio


Se necesita
''Socio'' 
sin parche 
en el ojo 
ni pata 
é 
palo...

Silencio


Recordar tus besos hace daño
y tanto recuerdo aprieta el alma 
y pone la boca mezquina
y tuvo que ser la mía 
quién dijo que te quería
aunque la tuya 
en silencio permanecería…..

Cuatro elementos

Agua 


Aire


Fuego


y los pies en la tierra

viernes, 23 de septiembre de 2011

A veces

A veces despierta 
a veces durmiendo


A veces esperando
a veces soñando


A veces tu 
a veces yo

lunes, 19 de septiembre de 2011

Miedo


No tengo miedo a tus ojos 
sino al olvido de tu mirada

No tengo miedo a tu boca 
sino al olvido de tus besos

No tengo miedo a tus manos 
sino al olvido de tus caricias

domingo, 17 de julio de 2011

De parte mía



De parte mía

De mis ojos a tu mirada
De tu pupila a mi boca
De mi beso a tu lengua
De tus lamidos a mi pecho
De mi abrazo a tu cobijo
De tu pasión a mi erotismo
De mi oscuridad a tu urgencia
De tu saciedad a mi entrega
De mi hartura a tu virilidad
De tu hombría a mi fémina
De mi fluido a tu lujuria
De tu rictus a mi clímax

miércoles, 22 de junio de 2011

Entelequia


Como sonámbula levantó las piernas, y de a una con mucha pereza las introdujo en la bañera.
Arrastró la cortina hasta que el agua dejó de salpicar el frío suelo del baño.

El agua fría cayó en su cara e intentó despertar, fue cuando cayó en la cuenta que su aporreado cuerpo, aún guardaba la memoria de las ardientes manos de su amado.

A medida que el agua se entibiaba y ya era agradable a su espalda, el recuerdo de la visita evocó los susurros y el vaho en sus oídos la remecieron, pero aún no podía desprenderse de las sábanas marcadas.

Tomó el jabón y el vapor se impregnó a lavanda, esto  la hizo respirar aliviada e intento relajar sus dolores.
La neblina caliente difuminaba su cuerpo, miró la esponja y pensó poner unas gotas en ella. Se detuvo y mirando como caían una a una, las dejo tocar la palma de su mano.

Repartió por el cuello y escote y fue cuando sus dedos acariciaron sus senos que recordó como a él lo seducía su blanca piel. Su cuerpo lo sintió y rápidamente envió sus manos a jabonar las piernas

Volvieron los fantasmales recuerdos de la nocturna jornada, y se preguntó porque él aún no dormía con ella y con sus sueños.
Recordó como se conocieron, como él reía, evocó su boca, su abrazo de bienvenida y cuando le decía: ¡Hoy me la comí con los ojos!

A su mareada cabeza le llegaron momentos de insostenible pasión y su sexo se lo recordó.

Tomó algunas gotas más del cristalino gel e introdujo sus dedos en la vagina. Primero con dolor, luego bajó la intensidad y el agrado llegó sin invitación.

La nebulosa candente, la pasión que todavía sentía en su cuerpo y la voz de la canción a sus oídos, la llevaron a su máximo placer.
Los muros se ladearon y el vapor fue insosteniblemente irrespirable. Cada dedo acariciaba y se paseaba por cada uno  de los escondrijos que habían sido mimados la noche anterior.

Nunca supo realmente a que hora él se había marchado.

Tatuada en su piel estaban la huella que ellos inventaron, las manos que rozaron con fuerza y la boca lujuriosa que había sido saciada en el mejor manantial.

Este placer la acompañó por el resto del día.

martes, 21 de junio de 2011

Siembra


En este gélido invierno 
siembro mi corazón 
esperando lo cobijes 
hasta que la primavera 
nazca en el tuyo…

domingo, 10 de abril de 2011

De parte de Mengana



¡¡¡Oiga fulano de tal!!

¿¿qué tal si se digna
aparecer por donde
dejó abandonada su pasión???
Si,pues fulano de tal
Donde a la noche encontró desnuda
Donde bebió de mi copa
Donde merendó mi cuerpo
Donde libó mi boca a sorbos cortos
Despacio… muy despacio……..
De a gotas… saboreadas y lamidas.

A Usted fulano de tal....
Le recuerdo 
que fue donde el amanecer
lo despertó inquieto, 
borracho de lujuria
y mudo de arrepentimiento


A Usted fulano de tal!!!
devuélvame la llave…
y no sea patúo!!!

no pido la  de mi puerta
sino la de mi corazón…!!!

miércoles, 6 de abril de 2011

Tacones lejanos


Mi número es treinta y cinco.
Son rojos o negros
Blancos y azules
Son danzadores
de boleros
de tangos
de salsa
de vals

Son de cuero o de lona
Son caros y de oferta
Son amarrados con lazos
Son de reina o princesa
Son altos y bajos
Son caminadores y caminantes
Son los que corren y recorren caminos
Son los que van a tu casa
Son los que saltan de alegría
y se van a caer debajo de tu cama
Son los que sueñan y desean,
son los que suelto y desprendo
para hacer el amor contigo.


 Foto de la autora

viernes, 25 de marzo de 2011

Y


Y me distrajeron  tus brazos.

Y en tu boca se recrearon mis besos

Y fue tu pasión desmedida la que detuvo mis pasos.

Y llegó el futuro a tiempo completo
y me encontró abrazada a tu cuerpo

Y no volví a mi destierro
por estar enredada en tu pecho


Y aunque llegué con la aurora
de mi prisa de novia ansiosa
solo queda ahora el reposo

Y en las paredes de tu cuarto
y sobre tu lecho
duerme la lozanía de mi piel

Y a la edad llevo bordada en mi rostro
y con el ocaso fui declinando
apretada entre tus brazos

jueves, 3 de marzo de 2011

De saberes y haberes






Sé que me has besado de pies a cabeza, y que has llegado con un café a despertar mi cabello, con tus dedos empapados de mi sudor callejero.

Sé que haces lo posible por no pensar en las espinas, que una a una sacaste de la planta de mis pies.

Sé también que tu orgulloso sexo me extraña y que en las mañanas le regañas, su erecta locura.

Sé además que tu pecho evoca mis lamidos besos

Sé que tus oídos escuchan mi canto de sirena, en tus noches de delirio

Sé que tus manos ásperas se han vuelto de seda, añorando mis nalgas y mis pechos.

Sé también, y no es cuento, que mi almohada extraña tus terribles ronquidos

Sé, si sé, que eres el único que logra los espasmos con que sueñan las adolescentes en sus prematuras noches

Sé que estoy ahí, en el lugar donde palpita el que te hace vivir.

Sé que alimento tus pensamientos entre el arrepentimiento y la frustración

Sé que deseas tenerme, despojarme, arrancarme, besarme y desarmarme, pero sin riesgos.

Sé que no reconoces que has cambiado desde que tus manos se posaron en mi cuerpo

Sé que eres un egoísta que  hablas y te respondes, sin saber de mi aflicción o mi alegría

Sé que te preguntas por mi tristeza y no sabes la respuesta

Sé que mi congoja solo es querer de ti, lo inalcanzable.

Sé que deseo morir en un acto de sonrisa eterna

Sé que a esta lista sólo puedo agregar que quiero un calendario sin hojas y que mi cuento sea de acabo contigo


martes, 15 de febrero de 2011

Aterrizaje




Despeja tu balcón para poder aterrizar en mi escoba.

Las arañas han tejido su red y atrapan a una mujer, que ya se destiñó en el intento que hiciste de amarla…

Recicla las noticias y las botellas vacías de solitarias borracheras.

Todavía cuelga el amarillo vestido de la novia que no quiso ser.

Los muros necesitan una manito de pintura como tu sonrisa también.

Y las plantas de flores secas que ya tienen espinas desde que  las regaste con tus lágrimas.

Y si me dejas entrar abrazaré tus noches, llenaré tu boca de besos, tu cuerpo de orgasmos, cuidaré tus sueños, soltaré mi pelo y arrancaré mi vestido.

Vengo llena de conjuros, pócimas de amor y la brujería de mis ganas tatuada en la frente.




Hombre, ¡por dios!
Déja  posarme en tu baranda que el brebaje ya se derrama.

martes, 18 de enero de 2011

Atrevimiento



Cuando las luces de la ciudad
le dicen
 a las estrellas que ya pueden titilar
Mirando a los ojos, 
susurro
Tengo la boca llena de besos

martes, 11 de enero de 2011

Pécora




Pidió disculpas al cielo 
rogó que escucharán su oración

Pidió perdón 
por 
la ofensa de amar 
desearla
aunque 
su arrepentimiento 
fue falso 
pidió al mundo
por 
su redención.