sábado, 28 de marzo de 2026

Café de Paris

 



Automáticamente y de manera muy obvia 

me sedujo lo irreverente de tu invitación.  

Sólo era un café con aroma a vainilla y conversación discreta, 

terminaste diciendo que me querías en tu vida 

y eso fue una osada proposición. 

Me sobresalté y encendí un cigarro, 

como sí el humo me trasladará detrás de un biombo 

y no leyeras en mis ojos que anhelaba quedar enredada en tus palabras,  

y escribir lo que mi cuerpo quería en mi limitada soledad, 

y que tu boca  explicaba para traducir lo que tu cuerpo exigía.

Sólo en los ‘’Café de París’’ puedes soñar 

y besar con solo dos terrones de azúcar.  


CmZ

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