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viernes, 27 de mayo de 2016

Ninfa




Al nacimiento de esta ninfa, las hadas del vecindario se reunieron en torno a su cuna y le regalaron muchos atributos. Su abuela, también  hada, le concedió el don de la tenacidad. 

Un día, ella es deslumbrada por un joven que consigue seducirla, tal  es su enamoramiento que rehúsa visitar a su madre enferma. Como castigo, su abuela la condena a amar para siempre al joven. 

Este, cansado de ella, aparenta creer que esta le ha engañado con otro. Le dice que no creerá en su inocencia, hasta que no traiga un jarrón enorme lleno de agua del Río de la Plata. 

Tras tres días de marcha llevando el enorme peso, ella cae agotada al agua mientras rellena el jarrón. Su abuela, el hada, la rescata y levanta el castigo, para salvarla del supuesto enamorado. Así la transforma en la ninfa protectora de las aguas del río que baña a la ciudad porteña. 

Desde entonces durante las noches de luna llena, se ve su reflejo en el agua del río.


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